miércoles, 10 de junio de 2009

Hablar, hablar , hablar...

Si algo curioso me ha pasado en Salamanca desde un principio es que siempre me dicen que hablo de una forma curiosa. Algo que nadie hasta el momento de llegar a estudiar acá me había dicho. Según yo hablo de la forma más guarra y ñera que se puede hablar. Con unas frases llenas de maldiciones y vituperios al por mayor. Comento esto porque en estos días estoy intentando, tratando y esforzándome por no decir tantas pinches maldiciones al momento de hablar. Cosa que todavía no he logrado debido a la típica característica de que una maldición eslabonada con otra causa el impacto que requiero al momento de conversar. Todo esto nace dé que en días pasado sostuve una buena platica con un doctor de aquí de la facultad. La plática inicia con la idea de cómo llamarle a una señorita de cascos ligeros de alguna otra manera. A mí se me ocurrió en ese instante llamarle una mujer de moral distraída. Lo cual fue el mejor acierto que hubo entre los participantes de la plática. Fue grato comenzar la plática con este tipo de palabras. Y hoy también me pasa algo similar al momento de conversar con mis compañeros. Lo chusco del asunto es que son pláticas donde sin darme cuenta de las palabras refinadísimas pasan a las más vulgares. La descripción que me gusto fue que era como comer caviar y acompañarlo con coca. Pero yo no pienso para nada que hablo de una forma curiosa. Sino que hablo un poquito diferente.

0 comentarios:

  © Blogger template 'A Click Apart' by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP